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domingo, 26 de febrero de 2017

E.X.T.R.E.M.O 153: Prólogo

Hola, debido a que este blog aún no puede usarse (se usará después de publicar el libro de Los Imperiales... aunque para ese camino aún queda mucho) pondré los inicios de los libros que se publicarán próximamente (cuando tenga dinero y tiempo). Así que, para que la espera no se os haga larga, publicaré los prólogos de los libros. Tened en cuenta que muchos de estos prólogos pueden cambiar un poco en las ediciones porque algunos libros aún no están terminados y mucho menos corregidos del todo. Gracias por vuestra atención y os dejo con la introducción a E.X.T.R.E.M.O 153.

La noche asolaba los enormes rascacielos de la ciudad de Timpio y las luces del entorno daban una visión espectacular del lugar, a aquellas luces había que sumarle los coches voladores que pasaban por delante de los ventanales de aquellos edificios dando una espectacular vista para todas las personas que trabajaban a destajo. Y era normal trabajar a esas horas pues eran las 16:00 de la tarde solo, allí la noche duraba 8 meses y el día otros 8 meses. Quizá se debía a que tenían dos soles y dos lunas. El planeta Simper estaba habitado por toda clase de criaturas, nadie era menospreciado por pertenecer a otra constelación o planeta, eran bien recibidos sin más, no había restricciones de ningún tipo. Precisamente un hombre de piel azulada y que pertenecía a otra constelación trabajaba para dar de comer a su familia y era bien remunerado, era feliz ¿qué más podía pedir? No le exigían demasiado, su jefe era amable con todos, nada que ver con los de su planeta de origen. Aunque no se le exigía demasiado, aquel día fue especialmente agotador, así que decidió levantarse un rato y estirarse mientras observaba las preciosas vistas de la hermosa ciudad. Lo que no sabía es que lo que estaba a punto de acontecer era algo peligroso y que podía amenazar a constelaciones enteras. En el rascacielos de enfrente, un hombre fuerte, de pelo pelirrojo y con un chaleco especializado, se amarraba como podía a un saliente del edificio. En su mano libre llevaba un arma bastante grande y que debía pesar lo suyo. Asustado, este hombre decidió llamar a la policía del lugar, los que se encargaban de salvaguardar todo el planeta. Se hacían llamar E.X.T.R.E.M.O, nadie sabía lo que significaban esas siglas, lo único que conocían era una organización que cuidaban y salvaguardaban a los ciudadanos de todo el planeta. Pensaba que ese agente necesitaba ayuda porque alguien de la ciudad le atacaba, un asesino o asesina experta, no hubiera sido la primera vez que veía sicarios mandados por altos mandatarios a asesinar a alguien en concreto pero cuando cogió el teléfono respiró aliviado al ver que otro agente de E.X.T.R.E.M.O iba en su ayuda. Esbozó una sonrisa esperando que le ayudase a elevarse pero lejos de eso ocurrió algo que nunca hubiese imaginado. Este le apuntó con la pistola mientras le decía algo, no alcanzó a leerle los labios por lo que no podía entender palabra alguna. Iba a disparar pero el hombre pelirrojo se lanzó al vació mientras disparaba, el otro se refugió con una rapidez impropia de una persona normal, apreció que el pelirrojo cayó sobre un coche a toda marcha perdiéndose en los neones de la ciudad. El otro se quedó mirando un buen rato, se llevó la mano a la cabeza frotándosela impotente, gritó y acercó sus labios a la parte izquierda de su chaleco donde tenía el símbolo de la agencia, al parecer avisaba a la central. No podía creerse lo que había presenciado, dos agentes del mismo cuerpo intentando matarse ¿Quizás uno de ellos era infiltrado? ¿Quizás uno iba disfrazado? No comprendía nada y era mejor que fuese así, no se metería en asuntos que no le incumbiesen. Se dio la vuelta para seguir trabajando pero se chocó con alguien y cayó al suelo, delante de él tenía al agente que hacía unos segundos se encontraba en el rascacielos de enfrente. Su rostro estaba lleno de heridas y magulladuras, su chaleco estaba hecho jirones y sus pantalones un tanto desgarrados. Su pelo corto dejaba ver su tono de piel morena bajo este.
-¿Nadie te ha dicho que no debes meterte en asuntos que no son tuyos?
No se explicaba cómo se las había apañado para cruzar de un edificio a otro en cuestión de segundos.
-Yo… esto… desconocía que estabais en algún tipo de misión.
El hombre se quedó de pie ante él mirándole de arriba abajo, en su rostro se dibujó una sonrisa de oreja a oreja dejando ver sus dientes impolutos. Todo su frente y sus pómulos se arrugaron como si se le hubiesen añadido unos 50 años de golpe. Le apuntó con su arma, esta disparó plasma sintetizado y su líquido azulado se esparció por el cristal de la ventana y le manchó a él. Cogió un pañuelo de su bolsillo y se limpió el rostro, acto seguido dio una orden a una de sus agentes.
-Encárgate de limpiar esto antes de que termine el descanso de esta planta.
Se posicionó como una soldado e hizo un gesto con la mano, levantó el meñique cumpliendo con las ordenes.
-¡Si señor!
Se giró y se largó de allí, debía encontrar a Lewis y debía hacerlo ya.


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Óscar Navarro Zafra

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No cuenta su pasado, tampoco su futuro, tan solo cuenta su presente. Salva a las personas sin pedir nada a cambio pero una niña que aparece en sus sueños le cambia la vida. Embarcate en la guerra entre magos y humanos con Caven, un mago salido de Kínua, Kevin un inventor millonario y Marie, la doncella de la casa. Tambien vive la magia oscura de Alex, las vilguerías de Espadachín y la malvada Arcoiris Negro que tiene un pasado muy oscuro.